lunes, 21 de abril de 2008

Un estudio de Gerardo Saffer. Instructor Montaña

Christopher y Raymonde en 2006, con el
Cerro La Campana a su derecha y..sobre sus
cabezas..3 ovnis


Según el Instructor Saffer, los dos componentes principales de la montaña, son la Altitud y la Pendiente. Pendientes que vencen desniveles para llegar a cumbres elevadas: Eso es lo que hace a las montañas tan diferentes de las Tierras Bajas y los Valles. Cuando ascendemos una montaña, la Temperatura desciende, en promedio, medio grado Celsius (0,5 cº), por cada 100 metros de ascenso vertical. Es como si, desde el punto de vista climático, nos alejáramos en dirección, al polo geográfico más cercano: Por cada 100 metros que nos elevamos en una montaña, el efecto sobre el clima es comparable, a haber recorrido unos 150 kilómetros en línea recta hacia el Sur, suponiendo que nos hallemos en el Hemisferio Sur. Por lo tanto, una gran montaña viene a representar una gran concentración de las diferentes bandas climáticas latitudinales que se reconocen en el globo terrestre.
El amplio espectro climático de una gran montaña, se diversifica aún más ,debido a otros factores como la orientación y los trazos grandes y pequeños del relieve..(barrancos, laderas,valles, formaciones rocosas, precipicios ), que condicionan la existencia en las montañas de una enorme gama de microclimas, que suponen otros tantos entornos, aptos para la vida, de un rico abanico de plantas y animales con necesidades y preferencias específicas.

Las Montañas


Las Montañas y también las Tierras Altas, que superan los mil metros de altitud, constituyen cerca de una quinta parte de toda tierra ubicada sobre los océanos .
Esa proporción aumenta a cerca del 50 % , cuando nos referimos a la importancia de las tierras altas, como proveedores para todos los seres vivos, de Agua, Alimentos, Energía Eléctrica , Combustibles, Minerales , Medicinas , Sistema Climático , etc.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Andariegos de la montaña

Para quienes sienten un gran amor por la montaña..y que disfrutan yendo de excursión cada
vez que pueden y viven las emociones de un pequeño grupo que cargado con sus mochilas
recorren aquellas viejas sendas de los arrieros, ya sea bordeando algún estero o internándose
por el monte, buscando un portezuelo que les permita pasar al cerro siguiente y así completar
la dura jornada, hasta lograr arribar al lugar escogido para hacer el campamento , ojalá a orillas
de un estero, cuyas cristalinas aguas, ofrezcan apagar la sed . Allí donde la noche les sorprenda
bien aperados de una buena fogata, una cena y luego un cielo abierto para contemplar la belle-
za infinita del firmamento, plagado de estrellas, satélites y ocasionalmente de ovnis.
Para todos ustedes..está dedicado este pequeño espacio..sin mayor pretención, solo con
mucho agrado